Obra Nueva

El proyecto se debe asentar sobre el análisis del lugar, del programa, de las necesidades del cliente, de su economía frente a modas que como tales son pasajeras, donde este principio se ve acosado de tal modo y manera que hoy todos vemos como cualquier forma es factible; sean osamentas, aluminios arrugados o papiroflexia, las funciones son cambiantes bajo un mismo contenedor y la estructura se desvanece bajo hipótesis donde la economías es secundaria, el material es cualquiera y el lugar queda amasado bajo los términos de la internacionalización.

Por eso cuando nos enfrentamos a una obra nueva, no sólo estamos en esa mágica tensión de la hoja blanca; nos acompaña el bagaje no olvidado de todos esos aspectos traicionados; el locus, la materialidad, la economía, el programa, en esa trilogía sobre la que se asientan los edificios: forma, función y estructura.